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segunda-feira, 19 de novembro de 2007

Un Homenaje a Oliverio Girondo


poeta argentino ... que lindo nos dijistes sobre las que vuelan ... creo soy una de ellas ...

(todavia les recomiendo la pelicula " El lado Oscuro del Corazón" ... de Subiela .... )


NO SE ME IMPORTA UN PITO...


No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;

un cutis de durazno o de papel de lija.

Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias;

pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,

bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?

¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,

volaba del comedor a la despensa.

Volando me preparaba el baño, la camisa.

Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores!

Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.

"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,

ya me abrazaba con sus piernas de pluma,

para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso;

durante horas enteras nos anidábamos en una nube,

como dos ángeles, y de repente,

en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,

aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!

¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...

la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea,

¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial

entre vivir con una vaca o con una mujer

que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre,

y por más empeño que ponga en concebirlo,

no me es posible ni tan siquiera imaginar

que pueda hacerse el amor más que volando.


Oliverio Girondo

2 comentários:

gorrión disse...

....me encanta este poeta maravilloso y este poema que elegiste que ya conocía y que tanta gracia me causó la primera vez que lo leí.Me gusta mucho lo que él escribió y lo que tu eliges para mostrar aquí.Ah, y haciendote caso estoy bajando esa película del lado oscuro del corazón que no conocía.Gracias y un besogrande de buenas noches!

NOCTURNA disse...

Jessica...
Cuéntame entre tus lectores a partir de hoy.
¡Gorrión te hizo famosa y fue un placer venir a conocerte...
Un abrazo nocturno